febrero 17, 2026,

LA PERDURABILIDAD DE LO EFÍMERO 
por Guillermo Bernal

Briefs de dos semanas, peloteos de un par de días, ejecuciones express, tendencias que caducan en 5-4-3-2..,  una metralla de estímulos en múltiples pantallas que se apagan tan rápido como se encienden y en todos los casos el objetivo es el mismo: ser relevantes. 

Pero al final, la pregunta no es cómo hacer que las marcas que manejamos brillen en estas condiciones, sino cómo las hacemos perdurar en un sistema que propicia lo efímero. 

La industria publicitaria hoy se mueve bajo la regla de que hay que ser rápidos, ágiles, producir en segundos, capturar la atención de inmediato porque todos están ansiosos de dejarnos atrás. Tu marca en los primeros 3 segundos. El influencer por encima de la marca. La lista de recomendaciones que los expertos en social media en nuestras agencias y en la mesa con nuestros clientes nos hacen, antes que las ideas. Pero basta ya de perpetuar la mentira de que hoy tenemos el attention span de un pez (que ni el mismo pez lo tiene tan limitado, para ser justos), porque ese discurso nos está convenciendo de que los contenidos tienen que ser generados para esos cerebros de pez.
No hagamos publicidad para Dory. 

Hoy, más que nunca, hay que salir a decir algo. 

No es suficiente con subirnos a la última tendencia, repetir el chiste de moda ni rellenar parrillas de centenas de contenidos vacíos. Porque los resultados inmediatos que parecen indicar que vamos por buen camino y las métricas positivas que vienen de utilizar al influencer de moda que se vende al mejor postor, son tan efímeros como el impacto que estamos generando en la gente. No en la audiencia, no en el target: en la gente. Gente de verdad. Gente que no merece ser subestimada. Gente que no merece ser tratada como Dory.
Por lo tanto, tenemos que volver a construir marcas, a un fuego más lento, con consistencia, permeando lentamente en la cultura, no con un fuego artificial que se extingue unas horas después, sino vinculándonos poco a poco con lo que la gente de verdad siente y piensa: recordarles que las marcas existen para cubrir necesidades humanas, hechas por humanos, manejadas por humanos y pensadas para humanos.
Ni peces ni algoritmos. 


Hoy, más que nunca, hay que volver a las ideas.
En el próximo brief al que nos enfrentemos, hagamos esa pequeña reflexión: ¿Estoy diseñando una pieza para un pez o estoy pensando en una idea para la gente?

Lo siento, Dory, no es nada personal.